Orígenes de la Orden
Toda tradición viva desciende de una fuente. La nuestra se remonta más allá de la historia escrita, a la edad en que el conocimiento y lo sagrado eran una sola cosa. Este es el relato de cómo esa llama llegó hasta hoy.
Toda tradición viva desciende de una fuente. La nuestra se remonta más allá de la historia escrita, a la edad en que el conocimiento y lo sagrado eran una sola cosa. Este es el relato de cómo esa llama llegó hasta hoy.
A lo largo de los milenios, la sabiduría Mágico-Inicíatica cambió de lengua, de templo y de nombre, pero jamás de esencia. Pasó de mano en mano, de maestro a discípulo, custodiada en cada era por quienes supieron reconocerla. Ordo Magia Antiqua es el eslabón presente de esa cadena ininterrumpida.
Diferentes eones, una misma transmisión. El relato tradicional del linaje de la Orden.
En la civilización primordial, antes del gran diluvio, el ser humano conoció una ciencia sagrada que unía espíritu y materia: la Magia Atlante y Estelar. Sus adeptos comprendían las corrientes sutiles del Universo y operaban con ellas.
Dispersos por el mundo, los herederos de la tradición ocultaron su saber en símbolos, mitos y misterios. De aquella diáspora nacieron las grandes cunas iniciáticas, que recibieron la simiente y la hicieron florecer, cada una a su manera.
En diversas partes del mundo, la tradición siguió viva, tanto en Egipto, Persia, Tiahuanaco, India, Mesoamérica, e incluso en lugares hoy desaparecidos. Las lenguas y las sociedades se perdieron, pero la sabiduría eterna se conservó intacta, guardada de diversas maneras para preservar la autentica semilla original.
Hubo un tiempo en el que los habitantes del mundo reconocieron la verdad y la semilla, trataron de llevarla a sus pueblos de diversas maneras, adaptaron la tradición antigua a sus símbolos fundacionales y nacionales, incluso las incrustaron en sus textos sagrados y nacieron nuevas religiones.
Este gran poder, conferido gracias al conocimiento de la tradición, intentó usarse con fines sectarios; los antiguos iniciados fundaron cofradías bajo el más absoluto secreto para preservar intacta la tradición y atesorar este legado. Muchas líneas iniciáticas fueron destruidas, deformadas o politizadas; tan sólo unas pocas sobrevivieron.
La Orden recoge ese caudal milenario y lo ofrece, por primera vez de forma seria y estructurada, al mundo de habla hispana, sin diluir la profundidad de la tradición, pero con la calidez y la claridad que el buscador contemporáneo necesita. La cadena no se ha roto: ahora su siguiente eslabón puedes ser tú.
Lo que sobrevivió a los diluvios y a los siglos aguarda a quien esté dispuesto a recibirlo. El primer paso es una conversación.